¿Qué se debe tener en cuenta a la hora de crear un buen logo para su marca?

Hoy en día cumplir nuestra meta de lanzar nuestro negocio al mercado es mucho más sencillo que antes gracias a la creciente digitalización de diversos sectores productivos y de servicios. En ese sentido, el emprendedurismo marca la agenda económica de muchos países y definir la imagen de una marca es clave para destacarse de entre tanta competencia. Es por ello que en siguiente artículo te contaremos cómo hacer un buen logo.

Un logo es la carta de presentación de toda marca y es uno de los aspectos más importantes a la hora de captar la atención de nuestro público entre tanta competencia. En esa dirección, encontraremos en este ítem uno de los grandes errores de muchas startups y empresas jóvenes, las cuales no prestan atención a las características de un buen logo y subestiman su relevancia a la hora de alcanzar el éxito.

Es por ello que en el siguiente artículo nos centraremos en todo aquello que se debe tener en cuenta a la hora de crear lo que será la cara principal de nuestra firma y cuáles son las opciones que tenemos a nuestra disposición.

Son muchos los factores que marcan la importancia de contar con un buen logo. En primer lugar, es fundamental para diferenciarnos y sobresalir entre nuestros competidores, sobre todo si nuestra firma disputa el terreno del mercado en línea. Además, un logo es el encargado de ser causar una buena primera impresión y, como es sabido, no hay más de una oportunidad para ello.

Por otro lado, contar con un buen logo hará que luzcamos profesionales, serios y confiables, que es lo mismo que decir que sabemos sobre nuestro trabajo. Si logramos un logo memorable, podremos lograr la fidelidad y atención del público.

Después de todo, es esencial saber que las principales marcas del mundo han hecho muy bien su trabajo y sus logos tienen mucho para enseñarnos. Es por ello que a continuación le daremos una serie de recomendaciones y recursos que seguro harán que este paso vital sea más sencillo y dinámico.

1 – Defina su marca

En primer lugar, antes de crear su logo, debe tener bien en claro cuál es la identidad de su marca. Para ello, debe tener bien en claro qué productos y/o servicios desea ofrecer, porqué quiere hacerlo y a quién está destinado, es decir, cuál sería su público objetivo. Si bien parece una obviedad, muchas veces los emprendedores presos del impulso no se detienen a pensar lo suficiente en ello.

Después de todo, un logo sirve para transmitir la identidad de su marca en muy pocos segundos, por lo que deberá tomar decisiones serias al respecto. Así que piense qué es lo que hace único a su marca, qué es lo que la destaca de la competencia o, al menos, cuál es el valor que quiere destacar. Un ejemplo sencillo: no es lo mismo una marca familiar que una firma orientada a los más jóvenes.

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He aquí una serie de preguntas que pueden hacer a este punto más sencillo: ¿por qué empezó su firma? ¿Cuáles son los valores que más le importa? ¿En qué se destaca o cuál es su especialidad? ¿Qué tres palabras definirían a su marca? ¿Cómo queremos ser descriptos por nuestra audiencia?

2 – Observe los logos de la competencia

Una vez definida la identidad de su firma, es momento de hacer un buen estudio de mercado en relación a los diseños utilizados por otras marcas dentro de nuestro sector. Después de todo, ¿qué mejor lugar para tomar prestadas ideas e inspirarse que dentro de empresas que se dedican a su misma área?

Haciendo este trabajo, podrá reconocer qué elementos son los que funcionan con la audiencia en términos generales, qué sería preferible evitar ya que se ha utilizado mucho o se encuentra muy asociado con otra marca y qué factor podría hacerlo destacar. Por ejemplo, si el blanco y negro impera en el mercado, la posibilidad de añadir un poco de color puede hacerlo resaltar.

3 – Elija su estilo de diseño

Ahora que ya tiene el panorama de la imagen del resto de la competencia, es momento de definir a gran escala cuál será el estilo del diseño de su logo. Por ejemplo, podemos encontrar que existen diversas variantes y que pueden representar mejor o peor el espíritu de su marca. Repasemos las principales:

Clásico: siempre que se piensa en un logo se piensa en algo llamativo y divertido, sin embargo eso puede pasar de moda rápido o agotar en muy poco tiempo. En cambio, lo clásico nunca envejece y puede representar con sobriedad a su empresa. Además, le permite llegar a una audiencia más amplia si evita grandes riesgos como colores llamativos, tipografías extravagantes o una saturación de imágenes.

Retro: en este caso, se trata de logos que despiertan un sentimiento similar al de la melancolía o añoranza, generando una reacción rápida en la audiencia. Además, transmite una sensación de profesionalismo y dedicación diferentes, lo que sin dudas es comenzar el pie derecho en el vínculo con un cliente.

Minimalista: también conocidos como “modernos”, estos estilos de logos son ideales para pequeñas empresas o startups que buscan transmitir frescura y flexibilidad. Se utiliza un gran porcentaje de espacio en blanco, los detalles son mínimos y elegantes. Con esta elección, podrá demostrar al público que usted sigue las últimas novedades del sector.

Divertido: este estilo de logo es ideal para una marca que apunta a un público joven, en donde se apunta a un diseño colorido y que provoque algo similar a la ternura o el encanto. Las ilustraciones suelen tener mayor protagonismo y muchas veces representan a mascotas o personajes adorables. Su marca será asociada a la diversión y los buenos momentos.

Hecho a mano: por último, encontramos el estilo que hecho a mano, el cual es ideal para resaltar el carácter único y artesanal de su firma, ya que hace resaltar la autenticidad. Además, es fácil de combinar con otros estilos de logo, como el minimalismo o el retro, por lo que es una opción a considerar.

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Una vez vistos y conocidos los diferentes estilos de diseño, también es necesario prestar atención a los diversos tipos de logos que existen, ya que lo ayudarán a entender mejor cuál es que desea para su firma.

Logos de letras: este estilo es ideal para optimizar y simplificar su logo, sobre todo si el nombre es largo o difícil de ser recordado. En ese sentido, las iniciales juegan un gran rol. Es un recurso ideal para diseñar un logo minimalista, aunque no podrá transmitir de manera rápida la identidad de su negocio.

Logos denominativos: estamos ante una manera muy fácil de convertir el nombre de su empresa en logo. La tipografía tendrá un lugar clave en este campo y también sirve para resaltar el nombre de la marca si consideramos que éste marcará la diferencia.

Logos pictóricos: son los que más asociados están a la palabra “logo”, y se tratan de iconos que son fáciles de reconocer y representan a la marca en su conjunto. Más allá de ser simple o complejo, debemos asegurarnos que represente a la identidad de nuestra firma. Después de todo, debe tener una conexión única con la firma.

Logo abstractos: suelen ser formas geométricas que no marcan inmediatamente una imagen, sino que crean una imagen nueva para su firma. Esto marcará un carácter único para la empresa. Recuerde, además, que cada forma geométrica transmite diversos estados de ánimo o sentimientos.

Logos con mascotas: asociados al estilo de diseño divertido, es una manera de darle personalidad a una firma, sobre todo si apunta a un público familiar o infantil. Suelen ser personajes coloridos y de aspecto caricaturesco.

Logos combinados: se trata de combinar un símbolo o ícono con una marca denominativa, lo que refuerza de gran manera el carácter reconocible de una firma. El nombre o las iniciales pueden integrarse o colocarse aparte del símbolo. Permite, a su vez, utilizarlos por separado si es necesario.

Emblema: por último, los emblemas también suelen ser una combinación de imágenes y palabras. Pueden ser insignias, escudos o sellos acompañados de nombres o títulos. Es ideal para dar una apariencia clásica y un poco conservadora.

5 – Psicología del color

Además de pensar en qué color se asocia más a su marca y a su mercado, tenga en cuenta que existe una psicología del color que debe tener en cuenta para saber qué sentimiento será el que se representa. En ese sentido, dedíquese a estudiar y repasar qué significados se esconden detrás de cada tonalidad.

Por ejemplo, el color rojo significa pasión y también enojo. Puede ser una buena elección si quiere que su marca haga ruido y conecte con los más jóvenes. En tanto, el naranja es menos utilizado en general, pero también logra transmitir una imagen de energía y diversión que puede llegar a servirle.

El amarillo está asociado a lo accesible y aquello que despierta un sentimiento amistoso en el cliente. Se lo suele equiparar con la alegría. El verde, por su parte, es uno de los colores más versátiles que existen y puede representar a diversas marcas, aunque suele estar emparentado con todo lo relacionado a la naturaleza.

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Siguiendo con el azul, encontraremos una opción clásica y segura, que es la elegida por marcas elegantes que quieren dejar entrever, justamente, que son una marca madura, confiable y de buen gusto. El morado va un paso más allá y es sinónimo de lujoso. Dependiendo su identidad, puede ser más femenino o misterioso.

En relación con lo femenino, encontramos que el rosa es el color clave. Dependiendo el tono podremos hallar un aspecto adulto y formal sin perder el toque femenino y fresco. En la vereda opuesta, el marrón representa algo viejo y masculino, así como también lo artesanal, sólido y confiable.

Llegando al negro, encontramos al sinónimo de elegancia por excelencia, siendo muchas veces también asociado a la modernidad. Combinado con el negro, es la clave para un buen logo minimalista. En tanto, el color blanco es una gran combinación con otro colores y da una sensación de limpieza y flexibilidad aún mayores.

Por último, el color gris suele elegirse para un aspecto maduro y serio, dando un mensaje clásico. Si es un gris oscuro, estaremos abriendo la puerta al misterio. En cambio, si hablamos de un gris claro, nos mostraremos más accesibles.

6 – Elija la tipografía correcta

Por último, no debemos descuidar qué tipo de fuentes son las que integrarán nuestro logo en caso de poseer letras. Preste atención a una tipografía que complemente el diseño de su logo y al mismo tiempo lo complete. En ese sentido, recomendamos usar distintas fuentes en un logo si no es necesario. Veamos qué clase de tipografías son las que existe y qué representa casa una.

Serif: suelen dar un aspecto serio y de alta gama, sin importar el paso del tiempo. Recuerde que cuando hablamos de “serifas” hacemos referencia a los pequeños soportes o pies de cada letra. Suelen ser ideales para diseños clásicos, vintage o elegantes, ya que transmiten seriedad y profesionalismo.

Sans Serif: en este caso, si se busca algo más moderno y con un aspecto más “limpio”, encontraremos a las sans serif. Además, dan una imagen elegante y combinan muy bien con logos minimalistas para marcas jóvenes.

Fuentes de texto: suelen hacer recordar a la escritura a mano y pueden variar de entre fuentes de una caligrafía muy elegante y clásica a un aspecto mucho más relajado y moderno. Con esta tipografía buscará que su marca se vea única.

Display: este tipo de fuentes son decorativas y están hechas para llamar la atención rápidamente. Ideales para logos divertidos, pueden dar también una imagen retro. Su carácter definitorio es la estilización.

Conclusión final

Como habrá podido ver, crear el logo ideal para su firma no es un simple soplar y hacer botellas. Preste atención a cada uno de estos aspectos y encontrará ese logo soñado que será capaz de transmitir a la perfección la esencia e identidad de su marca.

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Alexandra Mendoza

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